Sobre la imposibilidad

Damas y caballeros, me complace informarles de que el siguiente texto fue escrito en colaboración con una personita especial y que, aunque nos quedó una cosa un poco extraña, esperamos que disfrutéis leyéndolo tanto como nosotras escribiéndolo. Ella es Elito y este es nuestro texto lleno de imposibles. Pasen y lean.

blig

Me hubiera gustado poder decir que durante aquellos años todo lo que hice

/todo/

fue por ti y por conseguir un mundo –un puente– a través del cual

/llegar a ti/

Me hubiera gustado decir que construí una paz en cada país pensando así en asfaltar el camino que luego te tocaría recorrer –desandar– a ti.

Me hubiera gustado

llegar

me hubiera gustado

/estar/

Me hubiera gustado ser capaz de dibujar el destino –lugar y futuro,

camino y ventura,

dirección y sino,

estela y abismo– hacia el que caminar sabiendo que allí estabas –esperabas– tú.

Me hubiera

/gustado/

saber vivir sin desandar los caminos

sin destruir las paces

sin caer en abismos.

Me hubiera gustado dibujar una estrella y una constelación y que eso hubiera sido suficiente para guiarte

para traerte /hasta aquí/

hasta mí.

 

Me hubiera gustado acertar en la diana

/no equivocarme/

y darme cuenta de que había cientos de murallas impidiéndote la entrada

–y a mí la salida, la huida, y todo lo demás–

Me hubiera gustado que hubiera algún hueco o agujero por el que poder mirarte,

aunque yo te diera la espalda y le hiciera frente al sol,

/a la catástrofe/

a las combustiones que hacían que me lamiera las heridas a desgana y tú me tendieras todas las vendas

/las que yo ignoraba/

Porque me miraba al espejo y sólo me fijaba en mis ojeras,

en mis dientes sucios,

y era tu sonrisa jodidamente espléndida

la que daba luz en el reflejo y, por un momento

–por un enorme y fantástico momento

que apenas me atrevía a disfrutar

no fuera a ser que te acabases–,

creía que eras una estrella lejana que se esforzaba en brillar por mí

/en velar por mí/

Me hubiera gustado que las guerras no nos hubieran tomado de la mano

y que si mi lengua tenía que ser un arma

un puto fusil

o un cuchillo afilado–

tan solo atacase entre tus piernas

/y bajarte las defensas/

 

Me hubiera gustado no estar aquí

con la resaca de tu ausencia.

Me hubiera gustado estar allí

con la intoxicación de tu presencia.

 

Me hubiera gustado que este

/destino/

/universo/

/abismo/

que se impone entre nosotros como un muro infranqueable

pudiera derribarse con el simple deseo

que guardo entre mis manos

que se convierten en garras de tan solo pensar en tu boca

Me hubiera gustado que estos lobos que

/aúllan/

en la jaula de mis costillas solo fueran un eco

del grito que guardo

en mi pecho

de cuando eras tú el que estaba hundido en mi cuerpo.

 

Me hubiera gustado que este

/destino/

/universo/

/abismo/

que he abierto como quien destroza navíos

a cañonazos de espinas sangrantes

no fuera un mar oscuro en el que yo floto deseando ahogarme

mientras tú hace tiempo que huiste tras el fondo

Me hubiera gustado este remolino insoportable

/de mi pecho/

no hubiera arrasado contigo

ni creado tormentas

ni aclamado por bestias

y ahora fueras tú la isla en la que poder respirar y salvarme

/de mí/

One thought on “Sobre la imposibilidad

  1. Mirad, ¿las veis?, tengo lágrimas en los ojos. A medida que iba bajando por las líneas, iba avanzando una agonía, un dolor, una INUNDACIÓN en mi pecho. Si es que noto las lágrimas cayendo de mis ojos, por dentro, como goteras, y el eco del goteo palpita y resuena contra mi caja torácica.

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