Salvemos los pueblos

¿Qué estamos haciendo con nuestros pueblos? Click Para Twittear

Tras una semana trabajando en un reportaje a cerca de la Escuela Rural, esta pregunta no hace más que sonar en mi cabeza. ¿Qué estamos haciendo con nuestros pueblos? O, mejor dicho, qué estamos permitiendo que se haga con ellos. Si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es que si se cierran los colegios, se cierran los pueblos.

CRA La Esgueva, Esguevillas de Esgueva © Carla Calvo

Parece mentira que aún nos cueste darnos cuenta de que la educación es la base de todo. ¿Qué va a ser de los pueblos si dejamos que las escuelas se cierren? ¿Qué va a ser de aquellos niños que no tengan medios para desplazarse hasta una gran ciudad? Si a veces parece difícil que el transporte escolar resulte económico para las administraciones yendo tan solo de un pueblo a otro, ¿lo será para transportar a todos los niños a las ciudades? O tal vez es que simplemente estamos esperando a que acabemos todos viviendo en núcleos urbanos y nos olvidemos completamente de nuestras raíces. ¿No somos más que cifras? ¿Cuánto cuesta la educación rural?

¿Es que acaso la educación tiene precio? Desde luego que lo tiene. Y desde luego que no debería. No debería porque sin educación no hay sociedad. Sin educación tampoco hay pueblos. Sin educación no hay democracia.

La educación nunca debería tener precio. Pero a veces parece salir demasiado cara. Click Para Twittear

Entonces, ¿qué nos queda? Somos números y se nos suma y se nos resta. ¿El número de habitantes de un pueblo reduce su calidad? Al parecer, cuantos menos habitantes tiene tu pueblo menos importa. Y parece que entonces tienes menos derecho a una educación de calidad que el resto. ¿Eso es lo que queremos?

CRA La Esgueva, Esguevillas de Esgueva © Carla Calvo
CRA La Esgueva, Esguevillas de Esgueva © Carla Calvo

Estoy más que acostumbrada a que nadie sepa dónde está mi pueblo, ni de su existencia. Incluso cuando es gente que vive relativamente cerca del mismo. Eso, personalmente, no suele molestarme. Me he acostumbrado y entiendo que es imposible conocer todos los pueblos de Castilla y León -o de España- sin volverte loca. Pero el problema es que también estoy acostumbrada a las caras de sorpresa al decir el número tan reducido de habitantes y, peor aún, también estoy acostumbrada a los comentarios nada sutiles que dejan caer que no sé cómo no te mueres del asco allí.  Y esto, desde luego, sí me molesta. Me molesta que por algo como es un número: el número de habitantes de mi localidad, se desprecie el modo de vida que me han dado mis padres, la educación que he recibido y la infancia que he tenido.

Soy consciente de las desventajas que presenta vivir en una (muy) pequeña localidad rural, pero creedme cuando os digo que también soy muy consciente de las ventajas que tiene. Y de que un número en ningún momento me va a hacer menos que nadie. Yo estudié en una escuela rural y eso no hizo que mi preparación fuera en ningún modo menor que la del resto. Si bien, pudo hacer que fuera diferente e incluso más nutrida en aspectos que los colegios grandes no pueden abarcar. Yo estoy orgullosa de mis raíces y no, no me muero del asco en mi pueblo. Aunque seamos cuatro gatos. De hecho hoy día, viviendo en una gran ciudad, hay veces que lo echo más de menos que a la inversa. Sí, soy una pueblerina. Y tal vez por eso no quiero ver cómo los pueblos se extinguen, como la concepción de ser de pueblo se sigue mancillando y estropeando, como las escuelas rurales se cierran y como la cultura se pierde.

Me gustaría que cuando planteara la pregunta: ¿qué estamos haciendo con nuestros pueblos? La respuesta fuera: salvarlos.

Si no estamos intentando salvar nuestros pueblos... hay algo que estamos haciendo mal. Click Para Twittear
© Todas las fotos de esta entrada son de mi autoría y, por lo tanto, sería bonito y casi obligatorio que si las utilizas para algo o las difundes hagas referencia a la fuente, es decir: ¡que pongas mi nombre! ¡Gracias! :)

2 thoughts on “Salvemos los pueblos

  1. Bajo mi punto de vista, el medio rural ofrece muchas oportunidades. Desde luego, a mí me resulta mucho más atractivo que el medio urbano. Menos gente, menos humos, menos ruido. Pero claro, está el problema de las escuelas. Cosa que yo no entiendo: se destina un montón de dinero público en financiar colegios concertados y sin embargo, los rurales ¿se olvidan de ellos? Se ha demostrado que a cierta escala, las escuelas rurales ofrecen un mejor ambiente de aprendizaje, por la cercanía de las relaciones, el contacto con el entorno totalmente distinto al que hay en una ciudad de más de veinte mil habitantes.
    No sé, no sé. A mí no me encaja. Además, ¿acaso es sano (física y psicológicamente) para la infancia pasarse la mayor parte del tiempo yendo y viniendo en autobuses que les acerquen desde sus localidades a la ciudad más próxima para que puedan estudiar?
    No, para mí la educación no tiene precio; es más, tiene muchos beneficios. Pero claro, estos no son económicos, sino personales, sociales y parece que eso no gusta tanto.

    Gran reflexión :)

    En serio, tu blog me tiene enamorada <3

    PD: soy de León y no me conozco ni la mitad de los pueblos que hay en la comunidad. Lo único de conocer a gente de fuera es que me van sonando nombres de pueblos jaja

    1. De todas formas, en las escuelas rurales también se funciona a base de transporte y yo que lo he vivido (aunque más mayor porque fue a partir de la ESO) tampoco es nada que me haya repercutido negativamente siempre y cuando esas distancias sean tolerables. Quiero decir, una cosa es agrupar en el pueblo más grande y otra tener que hacer que todos los niños se movilicen a las ciudades. La educación nunca tendría que tener precio en ningún contexto porque es fundamental para la sociedad. El problema es cuando la sociedad en sí misma deja de importar. A mí como persona criada aquí, me gusta el medio rural, lo disfruto y las ciudades me agobian. Lo veo sano y cercano educarte en un colegio pequeño en vez de en uno masificado. Pero… parece ser que a gran escala estar fuera de la ciudad es estar fuera del mundo. Casi. Ja, ja. ¡Tú sí que me tienes enamorada a mí! Muchas gracias por leer y comentar, preciosa ❤

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