Reto: STOP procastinación

Acabo de oír a una mujer decir que “procastinas* porque tienes miedo al rechazo. Es un mecanismo de defensa; intentas protegerte a ti misma sin siquiera intentarlo”. Y creo que me acabo de dar cuenta de qué es lo que está mal en mí.

Procastinas porque tienes miedo al rechazo. Es un mecanismo de defensa. Click Para Twittear

*Procastinación: postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. (Wikipedia)

Hace un tiempo vi esta frase en una página de Facebook llamada The Artidote y fue una suerte de epifanía: de repente entendí qué era lo que llevaba haciendo todo este tiempo. A qué obedecían todas las excusas que me ponía a mí misma para no escribir, por qué nunca encontraba el momento oportuno para ponerme a ello y todo lo demás parecía siempre más importante. Tenía miedo. Tenía miedo a fracasar, a ser rechaza, a hacerlo mal. Creo que ya lo he dicho un par de veces, pero lo puedo repetir (ahora que lo he asumido y lo estoy intentando superar): dejé de escribir por miedo. Porque para mí escribir es como ir andando por una tierra incierta, ir descubriendo aquello que sale a tu paso y plasmándolo, la novela que escribo es la tierra por la que ando, es el suelo sobre el que mantengo y esa novela se abrió bajo mis pies y caí en un abismo. La novela me tragó viva. Y se hizo más grande que yo.

¿Cómo se puede tener miedo a lo que tú misma escribes?, empecé a preguntarme. ¿Por qué iba a escribirlo mal si esa novela forma parte de mí, si llevo años contándomela por las noches y soy yo quien lo sabe todo? Si es mi novela, ¿cómo voy a fracasar? Aún no tengo respuestas a todo esto, pero todo empieza y acaba en la presión que me produce la idea que tengo en mi cabeza y la imposibilidad de plasmarla en papel correctamente. Tal y como está. Sin perder la esencia, sin desviarme, sin que la tierra se abra y me trague. Así que dejé la novela. Y, no contenta con eso, también dejé de escribir. Todas las excusas eran válidas, todas las tareas iban por encima de la escritura. Yo, que había escrito en todos los rincones posibles, sobre todas las superficies viables, de repente no encontraba el lugar ni el soporte adecuados para escribir. Me decía a mí misma que necesitaba un escritorio y un momento de tranquilidad y más tiempo y de repente ya no era capaz de escribir en libretas, ni en trenes abarrotados, ni en ningún lugar. Y, al dejar de escribir, también dejé de pensar en las historias. Perdí mi ancla con la realidad. Mi forma de explicarme el mundo, de consolarme, de seguir cuerda y, durante un tiempo, no encontré la forma de devolverle la normalidad a mi vida. Hasta que un día dije: hasta aquí. Se acabó la procastinación. Porque no podía más y no podía seguir así. Y me propuse un reto pero, como me está costando cumplirlo, quiero compartirlo con vosotros para ver si así se hace más real. Y, por qué no, para que quien quiera lo haga conmigo.

procastinacion

 

¿En qué consiste el reto? Como explico en la imagen superior, es muy sencillo: se trata de escribir un mínimo de 1500 palabras. Al día. Sin excusas. 1500 palabras al día, son 10500 palabras a la semana que, según mis cuentas, son aproximadamente 20 páginas de word cada semana.

¿Durante cuánto tiempo? A corto plazo, mi objetivo principal es acabar la novela que estoy escribiendo actualmente: #Aquelarre. A la larga, la idea es mantener esta rutina (¿algo más concreto sobre rutinas de escritura? Haz click AQUÍ), pero el primer objetivo es acabar una novela, un proyecto, lo que sea.

Reto: escribir 1500 palabras (al día) para acabar con la procastinación de un plumazo. Click Para Twittear

Y, para obligarme a mí misma y ser fiel, a final de cada semana intentaré traer un pequeño fragmento de lo que haya escrito y, tal vez, algún consejo con lo que haya podido aprender esa semana. Por lo tanto, quien quiera participar solamente tiene que seguir 3 sencillos pasos:

  1. Proponerse una meta: acabar una novela, escribir X relatos, cualquier cosa vale siempre y cuando te sientas cómodo con el proyecto.
  2. Escribir 1500 palabras al día, ¡SIN EXCUSAS! (Solamente sirven justificantes médicos, viajes de empresa o tragedias varias).
  3. Publicar los avances que hayas logrado cada semana, no es necesario que sean las 1500 palabras íntegras (o sí), sino que se trata de compartir tus impresiones sobre el reto.

Estáis todos invitados a participar, a hacerlo a vuestra manera, a no hacerlo o a poneros vuestro propio reto. Yo propongo 1500 palabras, ¡cada cual puede decidir cuántas debería escribir! Es simplemente una especie de NaNoWriMo que me propongo y que comparto. Es mi forma de decir NO a la procastinación como refugio, NO a las excusas, NO al miedo. ¿Quién se une? :)

Desde una perspectiva conductual, “aprendes” a procastinar. Cuando sientes preocupación o ansiedad acerca de algo que tienes que hacer y entonces procastinas, lo primero que sientes es alivio. Esto es un refuerzo negativo así que lleva tiempo “desaprender” la procastinación, porque para una gran cantidad de cosas no recibes una recompensa inmediata.

Se aprende a procastinar para evitar la ansiedad. Desaprender es difícil. Click Para Twittear

¿Te ha gustado la entrada? ¿Te vas a apuntar al reto? ¡Escríbeme en Twitter y cuéntame tus impresiones! ❤

(Fotos recurso de pixabay.com)

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